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martes, 22 de diciembre de 2009

Aeropuerto de Ciudad Real, la desilusión del siglo se consuma en un año

Editorial de MICIUDADREAL.ES sobre la carta del director general del Aeropuerto de Ciudad Real, Escolástico González, con motivo del primer aniversario de la infraestructura.

¿Qué se espera que diga sobre el Aeropuerto Central de Ciudad Real su propio director general? Obviamente, que el proyecto evoluciona satisfactoriamente, pese a las dificultades, hacia un futuro de progreso.
La postura es comprensible, y hasta obligada por la lealtad profesional. No obstante, la carta de Escolástico González remitida a los medios de comunicación con motivo del primer aniversario del Central trasciende el tono esperado en las declaraciones institucionales para poner de manifiesto una opacidad informativa y un afán manipulador de la opinión pública que atentan contra el sentido común frente a la cruda realidad.
En el documento, el director de la infraestructura ha defendido la progresión económica del conocido popularmente como aeropuerto fantasma, que, pese a ello, ha sido bendecido una vez más como “uno de los ejes centrales para la recuperación económica y laboral de Castilla-La Mancha”.
Según González, las dificultades del 2009 han sido “chinitas”. Pero presumir de 50.000 viajeros y de 1.000 toneladas gestionadas connota cierto patetismo, tanto por esas cifras irrisorias como por las primeras estimaciones que sus responsables barajaron: ni más ni menos que, como mínimo, 300.000 pasajeros durante el primer año y unos dos millones al cabo de los tres siguientes.
La realidad es que, apenas doce meses después de su problemática inauguración (marcada por la polémica de sus incumplimientos medioambientales), el Central ha protagonizado el más espectacular fiasco de la historia regional.
De hecho, parece estar cada día más lejos de cumplir con sus desorbitados objetivos iniciales.
El Aeropuerto de Ciudad Real se perfila como un fasto desproporcionado que ha costado más de 500 millones de euros (hace sólo unos meses estaba prevista una inversión total de más de 1.000 millones), ejecutado en buena parte por las empresas de los propios promotores, y planificado sin estudios previos que tuvieran en cuenta el potencial real de la zona.
Consecuentemente, las malas noticias no tardaron en llegar: hoy sólo presenta un sobrecogedor déficit de pasajeros, unas deudas astronómicas que los cálculos más optimistas sitúan por encima de los 300 millones de euros, y dos demandas de concurso necesario de acreedores.
Además, el primer año del Aeropuerto ha jugado en contra de las previsiones de creación de empleo.
Se llegó a asegurar que en el año 2015 unas 8.000 personas podrían estar trabajando en el entorno del aeropuerto, pero lo único que ha sucedido hasta la fecha es una escabechina de despidos y recortes que ha afectado a casi la mitad de la plantilla inicial de cien trabajadores.
Ésta, por cierto, cuenta con un significativo porcentaje de personal directa o indirectamente vinculado a ciertos promotores y políticos.
Pero la sintomatología del Central no acaba ahí. El batacazo del abandono de Air Nostrum como compañía operadora dejó al aeropuerto compuesto y casi sin vuelos: en la actualidad sólo cuenta con los cuatro semanales gestionados por Air Berlín con destino a Palma de Mallorca, así como con el insuficiente goteo de operaciones vinculadas al transporte de mercancías y aviación privada.
Hay que recordar que fueron los propios dueños del aeropuerto quienes comenzaron a dudar del éxito a largo plazo de su misma inversión (o a mostrar que su único interés era el beneficio inmediato), al iniciar las operaciones de venta a un grupo árabe… Apenas tres meses después de la inauguración del aeródromo.
¿Un aeropuerto privado?. Por otra parte, en su misiva a los medios de comunicación, González insiste en la singularidad de un aeropuerto que no ha recibido “ningún tipo de ayuda pública”, al mismo tiempo que reclama “más implicación de los organismos públicos”.
Parece olvidar que el Aeropuerto de Ciudad Real ha sido uno de los gloriosos caballos de batalla de los Ayuntamientos de la zona, independientemente de su signo político, así como del Gobierno regional, que llegó a declararlo Proyecto de Singular Interés.
En este sentido, los consistorios de Puertollano y de Ciudad Real, entre otros, y la misma Diputación Provincial, no dudaron en entrar a formar parte de la sociedad promotora.
La Junta de Comunidades ya anunció en 2001 la concesión de las primeras ayudas para la construcción de la infraestructura. Y, más recientemente, modificó ad hoc la Ley de Ordenación Territorial y Actividades Urbanísticas de Castilla-La Mancha (LOTAU), para facilitar la revalorización de los terrenos del polígono industrial anejo y su venta a terceros... Algo expresamente prohibido por la legislación anterior.
Otro ejemplo de ayuda pública es la recibida por Air Berlín de manos del Gobierno regional, que ha destinado una financiación directa de 350.000 euros anuales a la compañía alemana en concepto de “promoción del turismo de la región”, aunque con el claro objetivo de que la aerolínea no acabe también por abandonar al Aeropuerto a su suerte.
Los inquietantes autobuses fantasma, que recorren incansables, continua aunque completamente vacíos, la autovía A-41 con destino al Aeropuerto desde Puertollano y Ciudad Real, también han sido sufragados al 50 por ciento por sendos ayuntamientos, en lo que supone un gasto conjunto de unos 300.000 euros anuales.
No obstante, el caso más sangrante para las arcas públicas ha sido el famoso y temerario crédito de 167 millones otorgado por Caja Castilla La Mancha a unos promotores que, dicho sea de paso, son grandes amigos de José María Barreda.
El hecho de que el préstamo fuera avalado por las propias acciones y que fuera imposible ejecutarlo satisfactoriamente ha convertido a CCM (que ya poseía el 30 por ciento de los títulos de propiedad) en el dueño de facto de un proyecto ruinoso que ha resultado decisivo, a la postre, en la desaparición de la caja de todos los castellano-manchegos.
El tono idílico de la carta de Escolástico González sólo se explica, en fin, ante las supuestas perspectivas de venta a un fondo de pensiones estadounidense de nombre desconocido, que al parecer se muestra interesado en adquirir y potenciar las instalaciones.
Así, accionistas y trabajadores miran a Carolina del Norte como el Míster Marshall que les saque de la incertidumbre… Agotada ya la credibilidad de la gestión de los actuales responsables del Aeropuerto Central de Ciudad Real.
Fuente: Miciudadreal.es 21-12-2009

viernes, 16 de enero de 2009

Demandan a un periodista por unos comentarios en su blog

Carlos Otto, periodista despedido de El Día de Ciudad Real por manifestar su opinión sobre los tejemanejes del aeropuerto, ha sido demandado por albergar en su blog comentarios que contienen supuestas injurias y calumnias contra algunos personajes locales.

El periodista ha sido demandado por la gerente del periódico en el que trabajaba, Carmen García de la Torre, por el presidente de CR Aeropuertos, Juan Antonio León Triviño, constructor y presidente de la Cámara de Comercio, y por el empresario Domingo Díaz de Mera, abogado, constructor, presidente del Balonmano Ciudad Real y accionista mayoritario de varios medios de comunicación, entre ellos el diario en cuestión. Cada uno le pide 6.000 eu si no llegan a ir a juicio.

Los demandantes están representados por la asesoría jurídica del propio Díaz de Mera.

El abogado de Carlos Otto ha recordado que el periodista fue despedido al día siguiente de publicar un artículo en su blog personal y que, "menos de tres meses después y no contentos con ello, ha recibido tres demandas de conciliación de idéntico contenido y fechadas el mismo día donde se le exige un total de 18.000 euros".

Fuentes: Público, Miciudadreal.

lunes, 3 de noviembre de 2008

La Asociación de Periodistas de Ciudad Real se inhibe en el despido de El Día

Desde la Asociación de Periodistas de Ciudad Real queremos expresar nuestra opinión en torno al despido de nuestro compañero del diario El Día de Ciudad Real, Carlos Otto Reus.

En primer lugar, como colectivo, mostramos nuestra voluntad por defender la libertad de expresión en el ejercicio de nuestra profesión, teniendo en cuenta las limitaciones que este derecho fundamental recogido en el artículo 20 de la Constitución Española posee, tales como el derecho al honor, a la propia imagen y a la intimidad, y más recientemente a la protección de datos personales.

Nuestro compañero Carlos Otto ha ejercido su derecho a la libertad de expresión, aunque podría haber incurrido en un delito contra el derecho al honor, por lo que entendemos que sólo los tribunales tienen la autoridad moral y ética como para juzgar si ese ejercicio del derecho a la libertad de expresión ha sido legítimo, y calificar o no como “despido improcedente” la sin duda desagradable situación que le ha tocado vivir a nuestro compañero.

No obstante, reconocemos que en nuestra provincia, y probablemente en nuestra región, resulta absolutamente necesaria la apertura de un debate sobre las circunstancias de libertad en que los periodistas ejercemos nuestra profesión. Y por supuesto invitamos a todos nuestros compañeros, pertenezcan o no a esta asociación, a que nos comuniquen toda situación en la que consideren que se les está privando de ese derecho a la libertad de expresión. Y nos comprometemos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para luchar contra esa lacra de la profesión periodística, aún sabiendo que en el ejercicio de nuestro trabajo siempre habrá que atender a las limitaciones marcadas por la línea editorial de nuestros respectivos medios de comunicación.

Por último, queremos dejar clara la independencia de la Asociación de Periodistas de Ciudad Real ante los grandes grupos empresariales de la provincia y las diferentes administraciones, a quienes pedimos su estrecha colaboración para conseguir los medios de comunicación que una sociedad democrática como la nuestra merece y necesita. De igual manera, consideramos que el asociacionismo es la mejor vía para lograr, juntos y unidos, un mayor respeto por todos y cada uno de los profesionales de los medios de comunicación de Ciudad Real.

La Junta Directiva de la Asociación de Periodistas de Ciudad Real.
Viernes, 31 de octubre de 2008

Fuente: Miciudadreal.es.

Despedido un periodista por 'morder la mano que le da de comer'

El rotativo 'El Día de Ciudad Real' ha despedido a Carlos Otto-Reuss Cantón, uno de sus redactores, después de que publicara en su blog personal un artículo sobre la no concesión de la licencia de vuelo por parte del Ministerio de Fomento al Aeropuerto de Ciudad Real. La empresa ha basado su decisión en un "comportamiento anómalo y contrario a las normas de buena fe y confianza".

La carta de despido disciplinario emitida por 'El Día de Ciudad Real' que Otto ha recibido recientemente decía literalmente: "... Al haber adoptado Vd. una actitud que puede ser calificada de incomprensible al confundir de manera imprudente el constitucional derecho a la libertad de expresión y la sana crítica con el tratamiento injurioso y vejatorio empleado contra distintas personalidades...".

Para finalizar su sentencia, la corporación especificó la medida llevada a cabo en un comportamiento "que no puede ser tolerado a los profesionales que trabajan en este medio de comunicación".

Y es que en su
bitácora reprochaba las declaraciones de Juan Antonio León Triviño, el presidente de la promotora del aeropuerto, en las que tachaba de "barbaridad" la negativa del Ejecutivo central por no autorizar las licencias necesarias para poder operar.

"Esa desaprobación oficial se basa en que las instalaciones no habían superado la Declaración de Impacto Ambiental. Por ello, cuando el domingo leí esas afirmaciones, me indigné tanto que el lunes por la mañana antes de ir a la redacción a trabajar, decidí hablar sobre ello en mi blog", ha señalado el periodista a elmundo.es.

Pero además de arremeter contra el máximo responsable aeroportuario, Otto-Reuss también atacó a uno de los principales accionistas de la infraestructura, Domingo Díaz de Mera, que, además, es el propietario del periódico para el que trabajaba.

Lo definió como "el verdadero capo culipardo", por tener en su haber, además, numerosas empresas de construcción, inmobiliarias, varios medios de comunicación de Ciudad Real y ser el presidente del principal club de balonmano de la localidad.

Los calificativos y minuciosos detalles laborales proferidos, debieron enfurecer de tal manera al empresario manchego que tan sólo un día después, el redactor de 24 años fue cesado de su puesto.

Respecto a cómo conoció la decisión, el afectado ha explicado lo siguiente: "Sobre las 13.15 horas del martes llegué a la sede del periódico y me comunicaron que estaba citado a una reunión con la gerente y el jefe de local. Yo ya me temía mi destino. Me echaron una bronca descomunal, me comentaron que nunca se habrían esperado ese comportamiento de mí, que estaba mordiendo la mano que me daba de comer y que, obviamente, iban a proceder a mi despido".

Además, ha continuado exponiendo, "me ofrecieron firmar una baja voluntaria para no exponerme a un expediente disciplinario, a lo cual me negué rotundamente".

A pesar de que el desenlace de esta historia no se detalló en esa primera reunión, finalmente el despido ha sido irreversible al ser formalizado entre el periodista y los servicios jurídicos de la empresa.

"He ido al periódico y me han dado la carta de mi cese sin que esta vez me hayan ofrecido firmar una baja voluntaria. Hacen figurar el despido como procedente", ha explicado a este medio el afectado.

Así las cosas, Otto considerará las medidas que llevará a cabo: "A partir de este momento, ahora que todo ya está más tranquilo, voy a reunirme con personas cercanas a mí y con calma tomaré las decisiones que considere oportunas".

Respecto a lo sucedido, Otto-Reuss no siente arrepentimiento: "El texto que yo firmé no era ni mucho menos un artículo periodístico, sino un género de opinión. Pese a ello soy una persona consecuente con lo que hago", ha expresado.

"Porque trabajos quizá pueda tener muchos, pero conciencia ciudadana sólo una", ha rematado.


Fuente: El Mundo.

Más información en Soitu.es, 20minutos, ADN.es y en otros artículos de este mismo blog (ver las secciones Libertad de Expresión y Opiniones). El blog Mundo Rancio presenta una versión irónica de lo sucedido.

viernes, 31 de octubre de 2008

Despiden a un periodista por atacar al aeropuerto en su blog particular

El periodista Carlos Otto ha sido despedido de El Día de Ciudad Real tras publicar en su blog particular un artículo sobre la situación del aeropuerto en el que arremete contra los promotores. Se da la circunstancia de que el grupo El Día es propiedad de algunos de los accionistas más importantes del aeropuerto de Ciudad Real.

El pasado lunes nos hacíamos eco de un artículo de opinión que enumeraba algunas de las causas que han conducido al fracaso de la estrategia de fijar la fecha de apertura del aeropuerto sin haber conseguido los permisos necesarios.

Como
habían denunciado las ONGs ambientalistas, la única explicación a este ridículo empresarial que no deja en entredicho la capacidad de los promotores es que, en realidad, se tratara de lanzar un órdago al Gobierno central para forzarles a conceder la licencia de vuelo, ya que los ministerios implicados consideraban que no se había cumplido la DIA.

El texto alcanzó su mayor difusión al aparecer en la portada de
Menéame.net, unas de las páginas de contenido social más importantes de internet, pero ha tenido malas consecuencias para su autor. Los asesores de Juan Antonio León Triviño, presidente de CR Aeropuertos, no tardaron en enterarse y llamar al periódico pidiendo explicaciones. Y el periodista fue despedido.

La relación entre ambos sucesos no ha podido ser confirmada, pero no es descabellado sospecharla dado que se tiene por cierto que Mateo Sauquillo y Díaz de Mera son, a la vez, accionistas de CR Aeropuertos y propietarios de El Día.

Carlos Otto, el periodista despedido, está recibiendo el apoyo de internautas de toda España, así como la solidaridad anónima de sus compañeros, que no se atreven a hacerlo en público por miedo a significarse. No obstante, el silencio de la Asociación de la Prensa de Ciudad Real es clamoroso.

Fuentes:
El Confidencial.com, Eldigitalcastillalamancha.es.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Libertad grande, ciudad pequeña

La libertad de expresión es grande y Ciudad Real una ciudad pequeña. Quizá demasiado pequeña para llevar la profesión periodística con la sola consideración de la ética y la verdad, y la determinación de trasmitir a la sociedad informaciones veraces y opiniones libres sin más obstáculo que la ley, pero me temo que una cosa es el concepto y otra su ejercicio, como diferentes son la labor periodística entendida como un contrapoder –“la policía de papel frente a los poderes de hierro”- o como mero brazo mecánico de los grupos políticos o económicos.

Y dado que se es más cómodamente libre en el anonimato que arriesgarse a serlo en una realidad urbana circunspecta, donde todos somos fácilmente reconocibles, humano es comprender el apacible relato de los días que hacemos en los medios de comunicación desde la mansedumbre de un empleo estable. No somos héroes, hay que comer.

Pero la libertad de expresión, muy laureada por los políticos de todo cuño, es un derecho constitucional básico (léase el artículo 20). Obviamente, la libertad de expresión tiene un límite, también reflejado en la Constitución que son los derechos constitucionales de las personas, entre ellos el honor, la intimidad, etc, y en consecuencia, un lugar de encuentro cuando una y otros colisionan: los tribunales.

El artículo que ha publicado Carlos Otto Reuss en su blog, titulado Por encima del bien y del mal, es un hecho insólito por mero contraste. La opinión, así como el trabajo periodístico de investigación, la independencia real, la imparcialidad y la pluralidad son así mismo excepcionales en esta provincia, (en algunos menos que en otros, paradójicamente la titularidad pública contra lo que pueda parecer es una garantía) y apenas despunta a nivel autonómico, dada la perversión de la dependencia de muchos medios de comunicación de sectores ajenos a la auténtica empresa periodística, lo cual favorece la génesis de una información ya tasada, convenida y conveniente.

Añado que la independencia total no existe en ningún medio, ni provincial ni regional ni nacional y que todos adolecen de un zona de sombra a la que eufemísticamente se le llama línea editorial, y que esa línea editorial es a su vez la libertad de expresión con que el medio se ofrece a los ciudadanos. Con la salvedad de los blogs y la participación en los periódicos digitales en los que la libertad adquiere toda su crudeza amparada en muchos casos en el anonimato.

El resultado es un biorritmo monocorde y plano en el colectivo provincial, mal pagado y atemorizado ante la amenaza del despido, que es la muerte civil en democracia, como una reminiscencia de suertes menos deseables en otros regímenes. La diferencia entre dictadura y democracia es que en la primera la sociedad teme al poder y en la segunda es el poder el que tiene que temer a la sociedad como ratifica el cíclico examen cuatrienal de las urnas.

En realidad no es una profesión fácil la del periodista de provincias, sino una tarea que en muchas ocasiones nos sorprende en un incómodo terreno a media distancia entre la libertad, la zona de sombra y la propia supervivencia.

De ahí, insisto, que la contundencia de la opinión de Otto Reuss haya sonado demasiado fuerte en medio de la sordina general. Discrepando del brochazo gordo al que se recurre en más de una ocasión. Sí le honra el arrojo y la claridad con que ha escrito sobre un tema tabú, siquiera por el mérito de poner negro sobre blanco lo que la inmensa mayoría de los colegas comentamos en nuestros mentideros.

Confío en que su despido no se deba al ejercicio de su libre opinión en su propio blog porque si así fuera, equivaldría a que ha llegado el momento para que los periodistas dejemos los atavismos a un lado.

Carlos ha puesto al colectivo de informadores y periodistas frente al espejo. Y no es la primera vez que el gremio ha sufrido en sus carnes las consecuencias de los movimientos telúricos de intereses espúreos. La única manera de respetarnos a nosotros mismos como profesionales es empezar a sacudirnos la modorra.

Y en cuanto al Aeropuerto, a nadie se le oculta que, después de once años, ande todavía con casi los mismos problemas que surgieron apenas fue concebido; por el empecinamiento de su ubicación primero y por la falta de compromisos de solventar desde el inicio y para siempre los inconvenientes derivados de la existencia de una ZEPA y el cumplimiento escrupuloso en tiempo y forma de las medidas exigidas por la DIA.

Que entre en funcionamiento con todo en regla y actúe como catalizador de la economía provincial y regional es algo que indudablemente está esperando la mayoría de la sociedad castellano-manchega.

Manuel Valero
29 de octubre de 2008

Fuente:
miciudadreal.com.